Cada día bajaba a fumar a la misma hora, misma esquina, mismo lugar, distinta temperatura, misma vida…

Cada día esperaba que ella pasara ante él. Unos días le veía y volvía sonriente a la oficina en busca de café.

Cada día, al bajar las escaleras pensaba en ella. Se encontrarían? Iría guapa? Tendría prisa?

Cada día le veía y sonreía para si. Imaginándose una vida juntos. Compartiendo cigarros, sexo y café…

Un día ella volvió a aparecer. Estaba preciosa. Pelo decolorido, raya perfecta alargando sus ojos claros y remarcando el rojo carmín que tanto poder da a quién lo sabe poseer.

Fue directa a por él o él eso creyó ver: disculpa, me das fuego?Preguntó.

Él nervioso, asintió.

Cada movimiento fue lento y pesado para su cuerpo pero ágil y sentido para una mente que no paraba de decir. Es Ahora. Es el momento. A qué esperas. Qué coño estás haciendo. Ella encendió el cigarro. Le miro a los ojos y sacó una leve sonrisa de esos labios rojos que tanto le ponían a él. Dijo gracias y se fue.

Ese día él dejó de fumar. Ese día ella se preguntó porqué había comprado un paquete de tabaco para poder acercarse a él. 

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Foto: Unsplah

Pepe Martín

Pepe Martín

Culo inquieto por naturaleza. Amante del vivir, del deporte y de hacer cosas. No tengo mucha idea de nada pero aprendo a hacer de todo. Tengo tantos objetivos por cumplir que me faltan vidas para conseguirlos. Todo lo que necesitas saber de mi lo tienes en la Bio en el menú!!!!