el creativo encerrado

A las 20 horas aplaudo por mi, por todos.

Cada día a las 20 horas tengo la misma sensación.

Salgo a mi ventana y aplaudo. Es el único evento social que tengo cada día alejado de una pantalla.

El vecino comienza a las y 59, yo soy puntual y aplaudo a las 00.

Los primeros aplausos van dirigidos a todos aquellos que velan por nosotros en hospitales, calles, fábricas y oficinas. Por todos aquellos que hacen que tu único deber sea quedarte en casa unos días.

Desde las 00 a las 01 mis pensamientos se alejan de aquellos que nos cuidan y comienzan los aplausos por el resto, por nosotros.

Veo a la vecina que aplaude por ella, por criar a sus dos hijos pequeños en solitario durante esta cuarentena.

Veo a esa anciana que sale cada día sintiendo las miradas de todos, ahí está, está bien, y aplaude bien fuerte, por ella, otro día más, dice.

Veo a ese chico entrado en canas aplaudir por su madre, y a su hijo por su abuela, aplauden por una deuda en forma de despedida, por un adiós que no han podido decir a la cara. Ay! nuestros abuelos…la mía se fue antes de todo esto, creo que sabía lo que venía, fue lista hasta para eso…

Veo a esa chica aplaudiendo sola en la venta. Ella aplaude por su chico, por la distancia y por los kms que les separan. El confinamiento no les pilló juntos, se echan de menos y se llaman, se escriben, se ven, pero no se tocan, y eso duele y aplaude.

Veo a ese chico aplaudiendo despacio, preocupado. Aplaude por él, por todos los autónomos y por los que perdieron su trabajo. Nadie le preparó para esto, él solo sabe trabajar, el solo quiere trabajar y echarse a la calle. Aplaude por no hacerlo y por volver hacerlo, por las noches que lleva sin dormir atacado por la incertidumbre.

Veo al señor cargando el altavoz. Hoy pongo resistiré, me dice guiñando un ojo, en bucle, hasta y 15. Da al play y aplaude, bien fuerte, por toda la gente que como él está sola, que apenas sabe cocinar y cocina, que nunca cuidó la casa y la cuida, que nunca puso una lavadora y la pone. Aplaude por él y su aprendizaje.

Veo al joven guaperas al fondo. Sale sin camisa, queriéndose, diría que lleva hasta colonia. Aplaude por él, por la vida que le está jaqueando, que le ha obligado a parar, a pensar y a conocerse. Ha olvidado todo lo material, ha dejado los días rápidos, las noches largas y las camas ajenas. Aplaude pensando si volverá a vivirlo, aplaude pensando si, realmente, lo necesita.

Cada día a las 20 horas veo gente aplaudiendo.

Todos aplaudimos por ellos pero acabamos aplaudiendo por nosotros, por nuestras guerras, por todos, por las de todos.

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Pepe Martín

Pepe Martín

Culo inquieto por naturaleza. Amante del vivir, del deporte y de hacer cosas. No tengo mucha idea de nada pero aprendo a hacer de todo. Tengo tantos objetivos por cumplir que me faltan vidas para conseguirlos. Todo lo que necesitas saber de mi lo tienes en la Bio en el menú!!!!